Nadie sabe por qué los tiburones sienten tanta atracción por los cables submarinos de fibra óptica, pero lo cierto es que cada vez que pueden, los escualos mordisquean esas líneas y, claro, que sin saberlo, provocan serios dolores de cabeza para los encargados de las telecomunicaciones.
Las eventuales mordidas de tiburones han tenido que ser solucionadas por los que han diseñado el cable submarino que unirá a Cuba con Venezuela y Jamaica, y que entrará en operaciones en julio de 2011.
A un costo de 70 millones de dólares con financiación de bancos venezolanos y capitales propios, el cable "a prueba de tiburones" tendrá una vida útil de 25 años y favorecerá las telecomunicaciones que Cuba ahora realiza por satélite.
El cable principal unirá La Guaira, en el norte de Venezuela, y la oriental Santiago de Cuba, la segunda ciudad cubana en importancia, y tendrá una capacidad de 640 gigabytes, mientras el otro segmento de 200 kilómetros conectará a Cuba con Jamaica.
El viceministro cubano de la Informática y las Comunicaciones, Alberto Rodríguez, anunció hace unos días el futuro inicio de las operaciones del cable, que, dijo, beneficiará el intercambio social entre los países implicados.
El cable, que cubrirá una distancia de 5.340 kilómetros, permitirá a Cuba multiplicar por 3.000 veces la velocidad actual de transmisión de datos, imágenes y voz, y abaratará en un 25 por ciento los servicios de Internet.
Cuba se conecta a Internet por satélite desde 1996 con un ancho de banda que le permite apenas 65 megabytes por segundo de bajada y 124 de subida.
"La inversión se recuperará en plazos estándar", reveló Waldo Reboredo, vicepresidente de Telecomunicaciones Gran Caribe S.A., la empresa mixta cubano-venezolana encargada de la obra.
El funcionario dijo que la nueva conexión tendrá capacidad para extender en el futuro segmentos hacia Haití, República Dominicana y Las Antillas Menores.
Reboredo aclaró que la entrada en funcionamiento de esa conexión no implicará el cese de los servicios de Internet vía satélite, que usa la isla debido al estricto bloqueo que Estados Unidos mantiene desde hace casi 50 años.
Y ahora que se acerca otra discusión en Naciones Unidas de ese bloqueo, es bueno recordar que Estados Unidos impide el Internet de Cuba mediante uno de los cables submarinos de fibra óptica que pasan cerca de las costas cubanas.
Uno de esos cables de fibra óptica enlaza el balneario mexicano de Cancún con la sureña ciudad estadounidense de Miami y pasa a sólo 32 kilómetros de La Habana.
Hace unos meses, el buque "Ridley Thomas", propiedad de China, realizó el sondeo para definir con exactitud la ruta del cable desde las proximidades del aeropuerto de Maiquetía, cercano a la capital venezolana, hasta la playa de Siboney, cercana a Santiago de Cuba, a más de 860 kilómetros de La Habana.
"El sondeo, realizado en aguas someras con equipamiento de alta tecnología, permitió conocer cuánto rigor demandará la instalación del cable en el inicio del próximo año", dijo el manager de la Empresa de Proyectos Geológicos Anthony Pyne, quien tiene experiencia en inversiones similares en Asia y Oceanía.
Expertos estiman que tras esa exploración, en las primeras semanas del próximo año comenzará el tendido del cable, uno de los grandes proyectos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
Telecomunicaciones Gran Caribe S.A. escogió como proveedora del cable a la empresa china, Cantel Shangai Bell, dada su confiabilidad y compromiso, así como su disposición a negarse a cumplir las leyes del bloqueo.
El consorcio chino asume la transferencia de tecnología y la capacitación de personal cubano y venezolano, que será el encargado de monitorear el funcionamiento del cable submarino, un enlace que además de ser a prueba de tiburones, estará a salvo de un escualo más peligroso que habita al norte de las costas cubanas.
Tomado de: CubaAhora