En Cuba hay demasiados escépticos. Todos los días hablamos de informática o nos relacionamos con ella de alguna forma, pero todavía hay quien piensa que es cosa de chinos y rusos. Para que nadie se sorprenda luego, estamos participando en la competencia de programación más antigua que existe, surgida casi al tiempo de las primeras computadoras: ACM-ICPC, por sus siglas en inglés.
La UCI acogió la Final Caribeña de ACM-ICPC, donde participaron 28 equipos cubanos. Se trata nada menos que del Concurso Universitario Internacional de Programación de la Asociación de Máquinas Computadoras, que IBM patrocina en todo el mundo, menos en esta Isla. Pero donde el Bloqueo quita, nosotros ponemos, así que la Universidad de las Ciencias Informáticas se encarga de la organización del evento y acoge a todos los equipos del Caribe.
De hecho, según Dobier Ripoll, que es profesor de la UCI y dirige la Final Caribeña, ese centro opta por la sede de una final mundial.
La próxima final será en El Cairo, Egipto, entre el 27 de febrero y el 4 de marzo de 2011. En ella participarán 100 equipos de las 6 regiones en que dividen el planeta. Latinoamérica, que es la nuestra, se subdivide en 4 partes más. Cuba pertenece a México, Centroamérica y el Caribe, pero aboga por la separación del Caribe como una subregión independiente, para que el mejor equipo caribeño tenga una plaza segura en la final. En ese sentido, ha incentivado la participación de todas las instituciones universitarias posibles, con la pretensión de que el movimiento tome fuerza en el área.
Gracias a eso, 28 equipos cubanos, uno dominicano y otro de Jamaica, confluyeron en la UCI para competir en tiempo real por los mejores records latinoamericanos, que significan 15 lugares en El Cairo. Los concursantes tuvieron 5 horas para contestar 11 preguntas con distintos niveles de complejidad, todas en idioma inglés y la mayoría encaminadas a la resolución de problemas prácticos.
Los ejercicios desarrollados por los futuros ingenieros integran diversas materias, con una base matemática fuerte, además de la programación y el análisis que requieren. Por otra parte, el sistema empleado –donde los tres miembros de cada conjunto disponen de una máquina– incentiva el trabajo en equipo, que es como se trabaja en los proyectos reales.
Si esto parece demasiado complejo y todavía lejano, recordemos que un grupo cubano obtuvo Mención Honorable en la pasada final de ACM-ICPC. En la edición actual, la tropa Bankai de la UCI ocupó el tercer lugar de la sección caribeña, el segundo lugar fue para un equipo de la Universidad de La Habana, mientras que Luis A. Giró, Mario I. Cid y Vladimir A. Charchabal, del equipo Olimpo-UCI, ganaron el Oro. De todos modos, solo el primer lugar absoluto de la subregión está asegurado para la final, y no se sabrá hasta la semana próxima.
Por el mérito de estar ahí, felicidades. Ojalá el interés por la sana competencia del conocimiento siga creciendo. Al movimiento, nuestros mejores augurios. A los estudiantes, éxitos y perseverancia: de los escépticos, como de los cobardes, nada se ha escrito.