Hace un tiempo escribí sobre el asalto israelí a la flotilla que llevaba ayuda humanitaria a la franja de Gaza y mencioné las victimas fatales de esa criminal acción. Pues recién ayer fueron dados a conocer los resultados de las autopsias a los cuerpos y realmente sentí horror cuando los médicos forenses explicaban en su informe la forma en que habían muerto, el calibre de las armas usadas contra ellos y la dirección desde donde le habían herido los disparos antes de morir.
Lo más lamentable de todo es el silencio internacional que ha generado el hecho, ninguno de los famosos defensores de los derechos humanos han saltado a la palestra rasgándose las vestiduras, exigiendo sanciones contra Israel o una Posición Común Europea. Al contrario todo ha sido silenciado y tienen tal descaro que unos días después de la matanza, aprueban un endurecimiento de las sanciones económicas contra Irán y los Estados Unidos envía buques de guerra a inspeccionar los barcos Iraníes, lo cual puede ser fuente de un nuevo conflicto bélico, acompañados de buques de, adivinen donde, de Israel. Tamaño cinismo y descaro es increíble de creer, da asco y repugna oír a esos personajillos de cuello blanco hablando de derechos humanos, cuando tienen las manos manchadas de tanta sangre de inocentes.
Y para no extenderme más, comparto con ustedes un extracto del informe de los forenses.
La mayoría de las nueve víctimas mortales del ataque israelí al barco turco Mavi Marmara, de la flotilla de ayuda humanitaria, recibieron disparos desde arriba, según los resultados de las autopsias revelados este martes en Turquía.
Varios medios turcos citan detalles del informe del Instituto Forense Turco, según el cual en los cadáveres de las víctimas no se encontraron señales químicas porque los cuerpos fueron lavados antes de ser entregados a Turquía.
Los médicos forenses no pudieron determinar la distancia desde la cual se ha disparado, dado que la vestimenta de las víctimas estaba muy sucia, pero registraron varios “cortes y heridas en diversas partes de los cuerpos” y dedujeron que recibieron disparos de balas de armas automáticas y semi-automáticas.
Una de las víctimas, Furkan Doga, ciudadano estadounidense de origen turco de 19 años, recibió disparos en el rostro desde una distancia corta, y otro, Cevdet Kiliclar, en el centro de su frente.
Una bala que entró en el cráneo de Cetin Topcuoglu y salió por su nuca y de allí entró nuevamente en su cuerpo a través de su hombro derecho y destrozó su hígado.
“En el cerebro de Ibrahim Bilgen, los médicos encontraron una bala que nunca habían visto hasta entonces”, comentó el letrado Ahmet Yasin Durak a la asociación de derechos humanos Mazlum-Der. “Una cuestión a responder es porqué Israel lavó los cuerpos”, añade.
En todos los cuerpos se encontró alguna cantidad de alcohol. Según los forenses es posible que el alcohol se haya introducido en los cuerpos después de su muerte. La mayoría de las balas salieron de los cuerpos después de entrar y ello es un indicio del gran poder que tienen las armas usadas”, añadió.