El 12 de julio de 1815, la ciudad de Santiago de Cuba asistió al nacimiento de una niña que con el paso del tiempo devendría paradigma de coraje y patriotismo para las mujeres en Cuba: Mariana Grajales Coello, la madre de los Maceo. Dotada de un temperamento extraordinario, la ejemplar matrona debió de transmitir a sus numerosos hijos, por línea directa, el valor, la entereza, la serenidad, el arrojo y muchas otras cualidades inherentes a aquella "estirpe de colosos y titanes", tal les llamara el poeta Bonifacio Byrne.
Al iniciar Carlos Manuel de Céspedes la gesta independentista, el 10 de octubre de 1868, la mulata santiaguera no dudó en congregar a sus hijos -tanto a los Regueifueros, de su primer matrimonio, como a los nacidos de su unión con Marcos Maceo- e incitarlos a juraran que darían por la Patria la sangre y la existencia.
Así, de aquel hogar partieron para la manigua, hombres del temple de Antonio, Baldomero, Rafael, José, Julio, Dominga, Tomás y Marcos, de cuya bizarría habla la historia de la Mayor de las Antillas.
Pero la "madre de Cuba" no sólo animó a la prole hacia la lucha. También ella corrió a las filas insurrectas y compartió con los hombres y otras mujeres las vicisitudes del campo de batalla, las angustiosas jornadas en las que curaban a los heridos o animaban a los convalecientes a regresar al combate, una vez restablecidos.
Aquella mujer parecía estar hecha de acero. Jamás se doblegó. Ni siquiera cuando la embargaron pesares profundos como la muerte del esposo en la contienda; la caída en combate de algunos de sus hijos; las miserias, persecuciones y enfermedades. Tales calamidades no frenaron ni un instante su batallar por la libertad de la Isla.
Ilustra la pertinacia revolucionaria de Mariana, un pasaje acaecido ante la tumba recién abierta de uno de sus renuevos, cuando otros dos yacían heridos de gravedad y un tercero ensangrentado y moribundo. Sobreponiéndose al dolor, expresó al más pequeño: "Y tú, empínate, que ya es tiempo de que pelees por tu Patria".
Ante el Pacto del Zanjón, Grajales Coello apoyó la rebeldía de su hijo, el General Antonio, en la histórica Protesta de Baraguá. Pero hostigados por el gobierno español, la familia tuvo que emigrar a Jamaica, en donde la muerte sorprendió a la anciana, el 27 de noviembre de 1893. Sus restos fueron repatriados 30 años después a Cuba y se encuentran en el cementerio de Santa lfigenia, en Santiago de Cuba.
"Patria en la corona que deja en la tumba de Mariana Maceo, pone una palabra: -¡Madre!", reseñaría José Martí luego de su fallecimiento. Así es recordada Mariana Grajales en su tierra natal, como la matrona extraordinaria que pervive en el recuerdo y la gratitud de sus compatriotas.
(Tomado de Períodico 5 de Septiembre)