Quisiera hacer una breve reflexión sobre un tema que está acaparando titulares en los medios tradicionales y en los medios alternativos de comunicación. Realmente es uno más entre otros varios de los cuales se podría hacer una larga charla, porque últimamente el mundo esta al borde de varios hechos que podrían afectar tremendamente a los seres humanos o que ya han causado daños tremendos; entre ellos se pueden citar el terrible derrame de petróleo provocado por la compañía BP, el avance de medios militares hacia Irán, las tensiones en la península coreana, o el cambio climático provocado por el uso abusivo de los recursos naturales y la contaminación ambiental.
Pero no, al cual me quiero referir es al caso de la filtración de 91 000 documentos secretos de los servicios de inteligencia norteamericanos sobre su actuación en la guerra de Afganistán o de otros aspectos comprometedores; dichos documentos fueron colgados en la WikiLeaks presuntamente por un joven soldado norteamericano de 22 años, horrorizado por los crímenes que estaba presenciando. Y no quiero entrar en el debate público que se encuentra en las redes, sobre si el soldado es un héroe o un traidor, que en mi punto de vista realmente no es lo más importante de este escándalo desatado que ha levantado el viejo fantasma de garganta profunda entre la actual administración norteamericana, eso sin tener en cuenta que el soldado bien pudiera estar sirviendo de “chivo expiatorio” para tener a alguien a quien echar la culpa; no, para mi lo más importante y lo que curiosamente los grandes medios de información eluden tocar y solo le pasan por arribita, como si no tuviera importancia, es lo que ha salido a la luz publica sobre las prácticas del ejército norteamericano, con el pleno beneplácito de los círculos de poder, y que normalmente ellos niegan, en sus guerras imperiales que son desatadas bajo el pretexto de la democracia y la libertad, pero que cabria preguntarse, democracia y libertad para quien, porque indudablemente no es para los pueblos invadidos, saqueados y cuyos hijos han sido asesinados indiscriminadamente.
Los documentos difundidos están divididos en 100 categorías y abarcan diferentes materias desde la persecución de Osama Bin Laden hasta las bajas civiles en la guerra de Afganistán. Este escándalo se considera la mayor filtración militar desde la guerra del Pentágono en Vietnam.
Uno se horroriza ante los hechos divulgados en esos archivos y lo que más conmociona es que ninguno de los grandes medios de prensa ha desatado una campaña pidiendo enjuiciar o por lo menos condenando a los responsables de tamaños crímenes, ni la Unión Europea ha decidido sancionar públicamente estos hechos, sobre todo porque ella también tiene las manos sucias, ni han surgido esos “esforzados defensores de los derechos humanos” rasgándose sus vestiduras y pidiendo presiones internacionales sobre los Estados Unidos; por supuesto que no, porque cuando Estados Unidos tortura, aniquila personas inocentes y destruye culturas, entonces eso se justifica por su guerra contra el terrorismo, pero si en un país del tercer mundo se mueve una mosca que afecte a los intereses imperiales, entonces los ríos de tinta corren sin cesar y las voces se oyen en la Luna, realmente da asco la doble moral que impera en los grandes medios internacionales
Sinceramente es increíble la cara dura que tienen los representantes del gobierno norteamericano, cuando intentan presentarse a los ojos del mundo como los paladines de los derechos humanos y más cara dura tienen los medios de prensa internacionales que alaban y ensalzan las acciones del gobierno norteño, ignorando por completo sus crímenes e intentando desinformar a los pueblos del mundo con artículos insulsos, desviadores de la atención sobre los verdaderos aspectos de una noticia e intentando crear matrices de opinión favorables a los intereses de la derecha más troglodita del planeta.
Y si mis palabras parecieran exageradas o parcializadas ahí tienen el escándalo Watergate, los Papeles del Pentágono, las fotos de Abu Ghraib, las torturas a presos sin juzgar en la base naval de Guantánamo, las escuchas secretas ilegales sin órdenes judiciales, el caso del video de un helicóptero Apache de Estados Unidos disparando contra civiles iraquíes en el 2007, los archivos secretos del grupo Task Force 373, una unidad especial del Ejército cuya misión era matar o capturar a líderes talibanes y de Al Qaeda, los registros de 144 incidentes de las tropas estadunidenses y extranjeras en los hubo víctimas civiles, incluidos los bombardeos erróneos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra zonas pobladas, el bombardeo de agosto de 2009 contra un convoy de camiones de combustible en Kunduz y los reportes sobre otros errores militares en Afganistán, que ponen de manifiesto graves crímenes de guerra por parte las tropas estadunidenses
Solo me queda por afirmar mi absoluto convencimiento de que las generaciones futuras juzgarán estos hechos.