Ha ocurrido un crimen despreciable, el cual ha costado el impagable precio de vidas inocentes tronchadas por las balas y la violencia, cientos de esperanzas desechas, miles condenados a morir o malvivir producto de este crimen; lo más triste del caso es que este es solo un crimen dentro de un enorme arsenal de violaciones sistemáticas. No, no me estoy refiriendo a algún hecho realizado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial; sino me estoy refiriendo a algo completamente actual, constante y tratado con un enorme doble rasero por la comunidad internacional.
La noticia ha estremecido los corazones de todas las personas de buena voluntad del mundo, las imágenes de video, en que veíamos a soldados de tropas especiales, atacando a mansalva a una tripulación desarmada que navegaba con fines humanitarios, han horrorizado a más de uno y la cifra de muertos, por el terrible crimen de tratar de tratar de ayudar a una población hostigada, bloqueada y condenada a la muerte, erizan al más inmutable.
Efectivamente, me estoy refiriendo al desproporcionado ataque perpetrado por las fuerzas fascistas israelitas contra la denominada “Flotilla de la Libertad”, la cual transportaba 10 000 toneladas de ayuda humanitaria para la martirizada población palestina de la franja de Gaza, la cual se encuentra bajo un bloqueo por parte de Israel, que ya ha costado miles de vidas.
Es repulsivo ver como los herederos de esos que fueron perseguidos, tratados como animales y exterminados, hoy en día emulen, en crueldad y desprecio por la vida humana, con los torturadores de sus abuelos.
Estas son algunas palabras textuales del periodista español David Segarra, un sobreviviente de la masacre, al describir lo ocurrido:
“Nos encontrábamos en la sala de prensa cuando en cierto momento todas las comunicaciones desaparecieron. Cayó Internet, cayeron la televisión, el satélite, los teléfonos… Ya nos imaginamos que era un acto de guerra electrónica de la Armada israelí”
“Comenzaron los disparos indiscriminados con fuego real y con granadas de contusión y de sonido. Empezamos a ver cómo caían las primeras víctimas”
Según las autoridades israelitas, sus soldados dispararon porque la tripulación de los buques llevaba armas y munición a bordo, con las que habrían atacado a los soldados. Pero tamaña mentira se cae por si sola ante las imágenes que la misma prensa israelita publicó sobre las “mortíferas armas” que se encontraron a borde de los buques.
Imágenes de las supuestas armas.
Imágenes de las supuestas armas.
Imágenes de las supuestas armas.
Imágenes de las supuestas armas.
Imágenes de las supuestas armas.
Da vergüenza observar lo que los medios israelitas mencionan como armas. Claro, por supuesto que el oso de peluche, destinado a aliviar las penurias de un niño palestino, debía ser una peligrosa bomba nuclear, o tal vez la silla de rueda que debía ser usada por un minusválido, podría, por arte de magia, convertirse en un misil militar.
Según dijo Segarra:
“Es una falta de vergüenza absoluta realizar esas declaraciones cuando se mandan dos buques de guerra, submarinos, helicópteros y unidades de élite comandos contra personas desarmadas y civiles”, denunció el periodista español. “Es una desvergüenza absoluta”, reiteró.
“Lo único que se utilizó fueron palos de madera y cuchillos de cocina, elementos que se encuentran en cualquier barco del mundo, y eso no es capaz de enfrentar a una unidad de elite armada hasta los dientes y con todo el tipo de medios militares”, aseguró.
Durmus Aydin, vicepresidente de IHH, negó acusaciones referidas a que los activistas solidarios poseían armas y explicó que su única resistencia se produjo con palos, sillas y otros objetos comunes.
Los soldados israelíes, señaló el dirigente, usaron armas automáticas, granadas de fragmentación y bombas de sonido contra civiles desarmados.
Aydin relató que las embarcaciones fueron abordadas en aguas internacionales, que algunos de los muertos recibieron tiros en la cabeza, que existen 20 integrantes de la expedición desaparecidos y que muchos activistas vieron cómo los asaltantes lanzaban cuerpos al mar.
El dirigente confirmó que durante las más de 24 horas que los voluntarios permanecieron dentro del barco esposados y bajo custodia, sufrieron torturas físicas y psicológicas.
Pero lo que avergüenza aún más, como ser humano, es la respuesta internacional que ha habido por este hecho; un completo doble rasero ha primado en la misma. Por supuesto, que como estamos hablando de Israel, el protegido de los Estados Unidos, nadie ha surgido rasgándose las camisas por las violaciones de los derechos humanos, no ha habido una campaña mediática intentando demonizar a su gobierno, la vieja Europa no ha implementado una posición común contra él. Se imaginan lo que hubiera pasado si eso hubiera ocurrido en algún país de los que EEUU denomina como “eje del mal”; tremenda avalancha de todos esos medios contra dicho país.
Y ya que estamos hablando de EEUU, realmente es asqueante ver como el autodenominado paladín de los derechos humanos y gendarme del planeta, defiende a su fiel aliado, impidiendo que se adopte una resolución en la ONU que lo condene, aprovechando la amenaza del poder de veto que posee.
Israel ha seguido recibiendo un fuerte apoyo financiero y material de Estados Unidos, en particular en armamentos para sus agresiones y represiones contra el pueblo palestino y aquellos países vecinos de la región del Oriente Medio que no actúan como corderos obedientes de las políticas de Washington y Tel Aviv.
En el 2010, Israel recibirá 2 800 millones de dólares en ayuda militar, y en los años sucesivos y hasta el 2018 la cifra ascenderá a 3 000 millones. Desde 1949, en ayuda total, Israel ha recibido 101 mil millones de dólares de Estados Unidos, más del 50 % de ella para la adquisición de aviones y helicópteros militares, tanques de guerra, misiles, fusiles, fósforo vivo, gases lacrimógenos, balas y otros proyectiles “made in USA”. Porque los créditos que recibe Israel tienen estipulada la obligatoriedad de que un 74% de su monto deben ser gastados en la compra de bienes y servicios militares de Estados Unidos.
¿Donde están esos decididos defensores de los derechos humanos que forman una algarabía cuando hablan de Cuba, Venezuela u otro país que no se subordine a los intereses imperiales?
En esencia, nos encontramos ante un acto de piratería, ocurrido en aguas internacionales, de violación de fragante de los derechos humanos, de asesinato a nivel de Estado y ante una demostración fehaciente de la doble moral que impera a nivel internacional y de la subordinación de todos esos países “tan democráticos”, a los intereses norteamericanos.
Los caídos en la “Flotilla de la Libertad”, los acusaran eternamente desde la eternidad. Y los pueblos del mundo juzgaran sus acciones.